Tetonia. El paraiso de las tetas enormes

Era un tipo extraño, le conocí en el 89, puede que antes. Amasó una fortuna trabajando de consolador. Te daba su apoyo o su polla dependiendo del momento. Así hizo fortuna. Hizo escuela, “soy un sastre” decía, “cada mujer necesita un traje de saliva a su medida” tenía una lengua e imaginación viperina, las mujeres aullaban como perras al sentir su lengua sobre sus clítoris Las malas lenguas (envidia) decían que utilizaba algo parecido a un dedal, se lo colocaba en la punta de ese pedazo de carne y las…

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