Pollones

¿Sueñas con tener una polla grande?. La pregunta es dónde la quieres tener. ¿Dento de tu boca, quizás tu coño, tu culo? O deseas tener una polla descomunal.  Yo no. Hay quién cree que en el ambiente gay esto de los pollones están muy cotizados, pero no es oro todo lo que reluce. Si tienes algún amigo pollón a lo mejor te ha contado aquello de que está harto de sentirse como una polla con patas y de que todo el mundo se quiera acostar no con él, sino con su polla. Imagino que es algo parecido a lo que le debe ocurrir a las chicas con tetas grandísimas. A muchas mujeres les puede encantar tener unas tetas descomunales y para otras debe ser un incordio.


De hecho, cuando en las entrevistas para mi tesis preguntaba “¿Qué cambiarías de tu vida sexual?” un par de personas me contestaron que les gustaría tener la polla más pequeña. Y, claro, yo me pongo a mirar para atrás y resulta que a la única persona que rechacé en mi vida para tener relaciones sexuales por cuestiones de tamaño pollil fue porque la tenía descomunal. Y sin embargo nunca dije a nadie que no por tenerla chiquitita.

También se da la experiencia contraria, gente que te pregunta directamente por el tamaño de tu polla. Respuesta: nunca me la he medido (cosa que es cierta). Al final, si tienen tanta preocupación por las dimensiones de tu miembro y no obtienen la información deseada, suelen ser ellos mismos los que pasan a otra cosa y te ahorran el trabajo de tener que desestimarlos.