metiendo mano a mi cuñada

LAS TETAZAS DE MI CUÑADA

Mi cuñada no es mujer que destaque por nada especial, salvo por sus tremendas tetazas que llaman la atención por donde van. Lo que no podía imaginar de mi cuarentona amiga política es lo sumisa que podía llegar a ser, no era mujer que supiera defender sus opiniones, si es que las tenía. Así que era bien sencillo aprovecharme y disfrutar de ella, aunque solo sean unos pocos segundos donde fuera y como fuera, sin límites.

las tetazas de mi cuñada
las tetazas de mi cuñada

En alguna ocasión se limita a protestar vagamente temiendo que pudieran pillarla, ya que yo era muy propenso a buscar situaciones morbosas que la asustaran a la vez que proporcionan placer. La última vez que acudí a su casa para disfrutar de su exquisita manera de cocinar y de sus tetazas, me acercaba a la cocina con cualquier pretexto, donde ella preparaba algún postre o café que servir en la mesa.

Las tetas de mi cuñada
Las tetas de mi cuñada

Mientras todos charlaban y reían en el comedor, podría estar yo en la cocina sobándole el culo, subiéndole la blusa y arrancando el gigantesco sostén para tomar el postre de tus enormes tetas por anticipado, mientras ella, con las manos ocupadas en la masa se limitaba a decirme en voz baja que me esté quieto, que puede entrar alguien en cualquier momento y pillarnos. Pero esas situaciones eran tremendamente morbosas para mí y pensaba llevarlas al límite al más mínimo descuido del resto de la familia. Así, hubo una ocasión donde el morbo era tan intenso que podía olerse a kilómetros de allí. Esa tarde, había tenido la frescura de comer con una bata de baño puesta. Ya me había encargado yo de decirle el día anterior que era así como la quería ver. Al ser tan mal vestida la pobre, nadie reparó en que eso estaba perfectamente planeado en mi mente calenturienta.

las tetas de mi cuñada grandes y duras en ligueros
las tetas de mi cuñada grandes y duras en ligueros

Milena, así se llama esta mega tetona, estuvo nerviosa toda la comida, no se si de nervios o de excitación, y en una de sus salidas a la cocina, la ayudé a retirar los platos de la mesa y le die al oído:
– Ve al baño y echate en el cullito lo que te he traído.
¿La crema esa?

– Sí, la vaselina. Ve

– ¿Tiene que ser ahora mismo?

– Sí. ¿Quieres que te la ponga yo?

– Jajaja, no no, si yo se sola. Pero, ¿para que quieres que me la ponga?

– Que preguntas más tontas haces niña. Le dije mientres le eché mano al culo para darle un apretón.

metiendo mano a mi cuñada
metiendo mano a mi cuñada

Ella marchó al baño y yo regresé a la mesa con el resto de familia. Después vino ella y no pudo evitar echarme una disimulada mirada de complicidad sin saber realmente cuando y donde mis intenciones le caerían encima. Los postres transcurrieron con buena charla y yo marché al baño mientras ella se dirigió a la cocina con la intención de preparar un buen café para la sobremesa. Su madre, mi suegra, tuvo la intención de ayudarle, pero esta se dirigió a ella y le dijo:

– Quedaté ahí sentada que esto es cosa mía, que para eso estás en mi casa

– Bueno, hija, lo que tu digas. Yo lo decía por si te pierdes por el camino, jajaja.

Las palabras de mi suegra tenían unas intencionadas dosis de razón, porque quizás no se perdería por el camino pero si era posible que yo la perdiera en la cocina. Yo sabía que mis salidas a destiempo de la mesa no podían ser más de las que ya eran, ni quizás otros días tampoco, así que me propuse no perder el tiempo, y tras salir del baño, estaba yo en la cocina, ya esperando a la gorda de mi cuñada Mi cuñada me vió de pie cuando entró en la cocina y empezó a arreglar una cafetera con buen café. Me puse detras de ella, le mordí el lóbulo de la oreja y le susurré al oído mientras me arrimaba tras ella amasando sus tetazas:

– Te voy a follar el culo, gorda.

– Loco

– Sí, loco por follarte por detrás Mientras con una mano amasaba sus tetazas, con la otra subí su albornoz.

Mi sorpresa fue ver que no llevaba ni tan siquiera bragas puestas, dejando expuesto su culo al aire. No pude esperar más y sacándo hábilmente mi polla de su encierro, apunté con la punta de mi nabo a la entrada de su traserazo, perforándolo de un golpe brutal. Empecé a follarle el culo con una fuerza descomunal. Con una mano apretaba una de sus ubres que no podía abarcar por más que lo intentara, con la otra mano puesta en su boca para evitar que algún chillido de placer se le escapara incontrolado y pudiera alertar a los comensales, con la mirada y oídos puestos en la puerta de la entrada de la cocina y con la polla sacudiéndole con ganas en el culo como si del últmo polvo del mundo se tratase.

mi cuñada me enseña sus enormes tetas
mi cuñada me enseña sus enormes tetas

La situación era tan morbosa que sabía que no debía de correrme pronto, por más que aumentara el ritmo de mis embestidas. La agaché junto al fregadero, pareciendo que si abría los grifos la mojaría todo el cabello, y seguí dándole y dándole estopa. Ella se metía mano en el coño masturbándose. La polla ya entraba en su culo con una facilidad tremenda. Su esfinter era mantequilla derretida ante mi falo ardiente, era un cuchillo atravesando un flan, era un pollón dilatando y destrozando el culo de la tetona más impresionante que había tenido nunca jamás.

Los golpes en sus gluteos de mi pubis cuando mi nabo llegaba hasta el fondo, debían ser controlados para no llamar la atención con sacudidas escandalosas. Tuvo un jadeo descomunal, debió correrse durante un buen rato, estaba recibiendo pollazos de 19 cms. en su culo y su mano estaba trajinándose el coño buscándo lo que finalmente consiguió. No obstante las embestidas siguieron y siguieron hasta que oímos a lo lejos “Milena, ¿viene ese café?.

Originally posted 2013-12-03 00:30:24.