Jordan Carver Fakes Relato erótico 

Soy muy puta, relato erótico

Soy muy puta, relato erótico

Siempre he sido muy puta, y no lo digo porque alguna vez haya cobrado, sino porque desde que perdí la virginidad, no he parado. Cuando era adolescente no tuve muchos novios, no los necesitaba, me tiraba a los de mis amigas, a los amigos de mis hermanos, a mis compañeros de clase, a algún vecino, incluso me acosté con un amigo de mi padre.

Es de este último del que quiero escribir, pero antes voy a contaros cómo era yo. Aunque tenía 18 años tenía un estupendo cuerpo de mujer, era bastante alta, delgada, mi pelo castaño se ondulaba sobre mis hombros, tenía unos bonitos ojos verdes, mis piernas largas acababan en unos grandes muslos, mis caderas albergaban un culo duro y redondo, y mis tetas aunque no muy grandes eran firmes. Tenía un coño muy bonito, era pequeño pero se dilataba muchísimo, mis labios lo cubrían del todo y cuando los separabas se veía un coñito sonrosado, carnoso y jugoso; el vello púbico lo tenía muy arregladito, depilada toda la vulva y las ingles, y con una nubecita de pelo sobre el pubis.

A mis 18 años había probado de todo, me encantaba follar, pero a pesar de todo, siempre fui muy discreta, vestía de una forma muy juvenil, utilizaba ropa que realzaba mi cuerpo, pero nunca vestía ropa que me hiciese parecer un zorrón. Normalmente tenían aspecto de una adolescente inocente, pero sabía que utilizando el maquillaje y algunas ropas podía aparentar unos años más de los que tenía y sacudir me ese aspecto inocente.

Aquel verano solíamos pasar los domingos en el chalet en unos amigos de mi padre, allí nos juntábamos cerca de 30 personas, matrimonios de la edad de mis padres, cerca de los 50, ninguno de aquellos hombres me parecía atractivo, ninguno menos Daniel, el dueño del chalet al que todos llamaban Dani.

Dani tenía 38 años, era alto, delgado y fuerte. Tenía los ojos negros, al igual que su pelo, no muy largo y ensortijado, sus dientes blancos resaltaban en su rostro moreno. Vestía un pantalón vaquero corto, por encima de las rodillas, que dejaba ver unas piernas fuertes rematadas en los muslos poderosos, ese pantalón vaquero, bastante ajustado, le hacía un culo muy bonito y mostraba un buen paquete. La camiseta de algodón dejaba intuir un pecho fuerte y un vientre plano.

Aunque Dani era muy guapo y no me había pasado desapercibido, nunca había pensado en tener nada con él, de hecho aunque solía acostarme con chicos mayores que yo, como era lógico ya que sólo tenía 18 años, no me había fijado en hombres de su edad.

Todo sucedió por casualidad, pasábamos la tarde en el jardín o en un comedor separado de la casa. Sólo entrábamos a la casa para usar el servicio. Era media tarde y yo salía del servicio cuando entraba Dani, al cruzarnos él me sonrío y dijo “Nuria, hay que ver lo rica que te estás poniendo”, a mí me incomodaban las conversaciones con los mayores, cuando dicen cosas como “hay que ver cómo ha crecido la niña”, “que mayor se ha hecho”, “hay que ver cómo pasa el tiempo” por lo que lo único que hice fue devolverle la sonrisa y darle tímidamente las gracias, pero entonces Dani me cogió del brazo con fuerza, tenía las manos grandes y poderosas me miró y dijo con voz sensual “no me has entendido bien, lo que quiero decir es que estás para comerte” al decir eso deje de sentirme incómoda, había venido mi terreno, estaba tirándome los tejos y en ese ambiente sé muy bien cómo moverme, a zorrear no me ganaba nadie. Cogida del brazo como me tenía me acerqué a él, le besé en los labios, fue un beso rápido pero tuve tiempo suficiente para humedecer sus labios con mi lengua. El, sorprendido, aflojó la presión en mi brazo lo suficiente como para que pudiera soltarme, le miré a los ojos y le dije sonriendo “tú puedes comerme cuando quieras” sin esperar marche, él me llamó pero no hice caso, seguí caminando hasta el comedor donde estaba el resto de la gente, allí varios hombres jugaban a las cartas y al lado un grupo de mujeres jugaban al parchís. Yo me senté cerca de las mujeres para ver la partida, sabía que Dani no tardaría en aparecer. Y no me equivoqué, entro en el comedor y me miro, no pude evitar sonreír, aunque disimule mirando el juego de parchís, él se acercó al grupo de hombres y aunque miraba el juego de cartas no me quitaba ojo. Al momento entró la mujer de Dani ofreciéndonos unos helados, yo cogí un polo y empecé a comerlo mientras intercambiaba miradas con Dani.

Dani era un cabrón, teniái experiencia y un morbo increible aunque por lo que más estaba destacando era por su libido.  Por su mirada deduje que estába tramando algo….¿un trio con su mujer? Dentro de poco lo sabría.

Dani, abrió su computadora y me mostró un vídeo, era su mujer y  otro hombre (¿Dani?) era un video alucinante, muy caliente. Se podía ver a su mujer vestida muy elegante pero con cara de puta como comenzaba a tocar la bragueta de su hombre.

 

vía: http://www.pajilleros.com/relatos-experiencias/114099-siempre-he-sido-puta.html

Originally posted 2014-09-28 10:16:39.

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