Follando con una calienta pollas, Follando con Denise Milani

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Follando con Denise Milani.

Tenía claro al levantarme, que iba a ser el día de nuestra primera vez. Al llevar al niño al colegio, allí estaba ella. Preciosa como siempre, me saludó con un pico. Al volver a casa, en el ascensor dio directamente a mi piso.

“¿No te importa que suba contigo? Necesito contarte lo que me pasa.”

” Tengo el departamento sin arreglar, pero no te preocupes. Vamos y me sueltas todo lo que tiene esta cabecita”- le contesté poniendo el índice en su frente.

Entramos, ella se quitó el tapado, yo el plumas. Una blusa de seda negra que se tensaba con sus senos grandes, enormes, redondos y turgentes y un jean azul era su indumentaria. Yo iba con un entero de lana beige hasta la rodilla. Ambas calzábamos botas de media caña.

Me besó, se apretó a mí, su lengua ansiosa invadió mi boca. Le correspondí jugando con ella, chupeteándola, aceptando su pasión. Fue largo, profundo, de dos seres que se desean.

” Me vuelves loca. Me he masturbado pensando en ti. No me rechaces. Hazme tuya. Necesito que me hagas gozar, como sé que sólo tú lo vas hacer”- me largó con sus ojos fijos en los míos.

” Denise, me gustas. No te voy a negar que yo también he fantaseado con vos. Sos muy linda. Pero ¿ estás segura de lo que quieres?”

Seguí los consejos de mi diabólico marido, ” que se entregue, cita de lejos hasta que sólo desee que la hagas tuya, y ahí marca las distancias”

“Sí, tú ya has estado con otras mujeres. Yo, no. Enséñame , por favor. Si no estoy contigo , me va a dar algo”

La besé en la frente, como una mamá a su hija, y tras un pico rápido, de complicidad, le dije:

” Bobita, no te preocupes, vamos a jugar, y verás el placer que puedes sentir y dar”- la tomé de la mano para llevarla al dormitorio.

” Anda , quítate la ropa. Estaremos más cómodas”- me divertía mi rol de mujer tranquila, cuando de verdad estaba totalmente mojada.

Me saqué el vestido, quedando en bombacha, corpiño , medias de lana hasta medio muslo y botas. Le tocaba a ella. Cuando comenzó a desabotonarse la blusa, y me dejó ver las dos montañas que apenas cubría su sujetador, casi me desmayo. Luego el pantalón. Su ropa interior era mínima, apenas cubría sus más íntimos secretos. Para quitarse el jean se había sacado las botas. Usaba unas medias cortas a rayas. Sin tacos era más baja que yo.

Nos volvimos a besar, esta vez el contacto de nuestros cuerpos desnudos nos hizo subir la intensidad del abrazo. Acaricié su piel, era suave, cálida. Sus manos en la mía me hacían temblar. Era nuestro primer beso sabiendo las dos que era el preludio del sexo.

Nos separamos jadeantes. Paradas, reflejadas en los espejos, con la cama sin hacer, deseándonos.

Me solté el corpiño y abrí el suyo, era de los que hacen por delante. Nuestras lolas quedaron al aire. No sé decir cual de las dos tenía los pezones más duros y erectos.

Nunca le había visto las tetas, eran perfectas. Podría tener un poco más de 95, pese a su tamaño estaban vibrantes, erguidas, sonrosados los pezones , sus puntas como pequeñas cimas. Me acerqué e hice que nuestros senos comenzaran a rozarse. El movimiento de frote , suave, sensual, mirándonos a los ojos, descubriendo los sentimientos de la otra, duró un largo periodo, hasta que no aguantamos más y nos volvimos a besar como dos bestias hambrientas.

Las caricias hacían arder nuestra piel, nos ceñimos amasándonos en un abrazo completo.

Me quité la bombacha. Y empujé hacia abajo la suya, que apenas pasada la línea de sus muslos, cayó al suelo.

“¿ Llevas las bolas?”

” Sí”

Mis dedos buscaron la argolla en su concha rezumante. Tiré, salieron , las levanté y me las llevé a la boca, las chupé hasta que no quedó ni resto de sus flujos.

” Sabes a gloria. Vamos a la cama. Túmbate y deja que yo haga”

Deseaba acariciar su cuerpo adorable, pero me di cuenta que como yo, necesita volcarse. Descansando a su lado, mi mano bajó en busca de su sexo. Estaba empapada, mis dedos recorrieron una y otra vez el valle de sus labios, hasta que entre el vello encontré su clítoris, al tocarlo dio un respingo.

Me fijé en su cara, los ojos cerrados , concentrada en el placer. La caricia la iba subiendo a la cumbre, no duró mucho. Estalló. Dejé que sus convulsiones fueran cayendo, hasta que acabó el orgasmo poderoso. La besé con ternura.

“¿ Estás bien?.”

” Sí, ¿ puedo yo?”

“Espero tus caricias. Prueba a hacer que me venga. Lo estoy deseando. No te entretengas. Tenemos tiempo para los mimos luego”

Yo estaba ardiendo, chorreante, tomé su mano y la puse en mi concha. Me levanté un poco el monte de Venus, dejando el botón duro y expuesto. La peruana mojó sus dedos en mi humedad y comenzó a jugar con mi clítoris.

Gemí respondiendo a sus avances, ella pasó de lento a rápido y con un grito acabé.

Nos habíamos pajeado deprisa, necesitando cruzar un río, para saber que estábamos en la otra orilla, en la que no habría retorno. Íbamos a ser amantes , gozando de nuestros cuerpos de mujeres, hembras que se unen en los viejos ritos de la luna.

” Lo necesitábamos. Estábamos a mil. Ahora podemos disfrutar más despacio.”

Tenía su cabeza apoyada en mis pechos, mi brazo alrededor de sus hombros. Besó mi carne, levantó su mirada para decir : ” Estoy en la gloría. Enséñame”.

“Sos una peruanita viciosona, tenemos tiempo. Vamos a tomar un poco de mate y volvemos a la batalla”

Quería que aprendiera desde el principio a disfrutar de las pausas y a usar la imaginación. Me había tomado en serio mi labor de profesora.

En el salón, puse unas toallas sobre las sillas alrededor de la mesa. Sentadas, desnudas la miré con picardía mientras chupaba la bombilla.

“¿Qué ratones tenés después de leer el libro que te llevaste?”

” Todos, quiero comerte y que me comas, que me pongas esas porongas enormes, que me ates, que me obligues a hacer lo que no podría imaginar. A sacar toda la puta que tengo en mí. No quiero ser esa buena chica que soy. Te obedeceré en todo”

” Dale dos caladas al mate, y luego te paras ante mí y te haces una pajita. Pero quiero que gimas y chilles. Yo te animaré.”

Se quedó de pié, la daba el sol que entraba por el ventanal. Esperaba mis ordenes.

” Abre las piernas y tócate. Pasa los dedos por la raja. Acaricia tus labios: Métete dos dedos en la boca y chúpalos. Despacio, paladeando lo que haces.”

El verla masturbarse me excitaba, sabiendo que ella iba a obedecer todas mis ordenes.

” Los dedos de la boca a la concha, ponlos dentro y empieza a gemir, a medida que el gusto sea mayor”

Sus suspiros eran entrecortados, poco a poco fueron aumentando su volumen, el ritmo de la caricia se aceleraba.

” Así, putita, me gusta como te pajeas. Sigue más deprisa. ¿ cómo estás?”

” Cachonda perdida”·

” Como una perrita muy caliente”

” ¡Siii!”

“¿ Te gusta que te mire?, bebita”

“¡Siii!, mi vida”

” Tócate el clítoris hasta que acabes. Quiero ver como se corre mi nena viciosa”

” ¡Síii, mamita!”

” Chilla mientras te vienes”

Y chilló, un bramido de libertad salió de sus labios cuando le llegaron los estremecimientos del orgasmo.

“Ponte sobre la mesa, con las piernas al borde, bien abiertas. Te voy a comer”

Obedeció quedando expuesta ante mí. No me entretuve, me abalancé sobre su sexo, estaba lleno de fluidos, los paladeé, mi lengua recorrió la abertura de la vida. Mordisqueé sus labios, y luego metí la punta en su interior, jugué con las paredes de su vagina. Luego lamí su clítoris, la oía gemir, hasta que se vino. Me apretó con los muslos la cabeza en su explosión.

Se quedó desmadejada , musitando: ” no creí que se podía gozar tanto. Eres mi vida. Pensé que me moría”

” Descansa un poco, que luego te toca comerme a vos.”

“Lo hago ahora mismo, lo estoy deseando”

Se arrodilló entre mis piernas, yo dejé el sexo fuera de la silla, para facilitar su ataque, y me lamió. Puso tosa su voluntad de agradar, y lo logró. La punto de su lengua jugó con mi clítoris erguido hasta que me salí en un gemido largo como la ola que me inundó.

Tiré un toallón al suelo y nos tumbamos las dos. Nos besamos paladeando nuestro más íntimo sabor en la boca de la otra.

” ¿ Has visto que si gimes y chillas se aumenta tu propio placer? El sexo silencioso tiene morbo cuando lo haces a escondidas, para que nadie se entere. Pero si puedes, el sonido de la excitación , excita”

” Tienes razón, y me ha puesto a mil que me digas cosas. El saber que te obedecía y te gustaba era super.”

Me di cuenta que tenía modos de niña con vocación de sumisa, a mí el rol de dominante me va, así que aquello iba a ser miel sobre hojuelas.

Puse mi muslo entre los suyos, los sexos mojaron nuestra piel, apreté contra su concha, me imitó. Nos movimos despacio al principio, sintiéndonos. Aceleramos el ritmo, no dejábamos de besarnos y acariciarnos. Y nos volvimos a ir, fundidas en nuestra pasión.

” Te quiero”- musitó.

“Vamos al cuarto, vecinita pervertida.”

En la cama, abrazadas, comencé a musitarle al oído el camino de su aprendizaje. No entré en detalles, sólo le planteaba el tema para incitar su curiosidad y meterle el ratón en la cabeza.

” De verdad, ¿ vamos a hacer todo eso?”- era una niña golosa ante un montón de masas finas.

” Sí y más cosas. Ahora quiero que me lamas y beses todo el cuerpo, y cuando digo todo, digo TODO. Así pagas a tu profesora”

Empezó por las sienes y después los lóbulos de las orejas, siguió con los parpados, hasta caer en mi boca. Después del largo beso la ordené que me lamiera el cuello. La niña lo sabía hacer, lo suficientemente intenso para darte el placer, pero sin dejarte marcas.

” Chúpame de los pies al final de los muslos”.

Jugueteo primero con los dedos y fue subiendo por las piernas hasta llegar a la unión con el pubis.

“Para, ahora te toca la espalda”

” Sí, mi maestra. Como tú quieras”

De mis labios salía un gorgoteo mientras su boca y su lengua se ocupaban de la parte posterior de mi anatomía.

“¿ Puedo morderte los cachetes?.”

“Sí, nenita y lame bien la raja entre los glúteos”

“¿ Lo hago bien?. ¿ Te gusta?”

” Sos una putita lesbiana muy hábil. Me tienes supercachonda. No te entretengas con las lolas y cómeme el coño”

No podía más , necesita explotar, así que me giré , dejando mi pubis al alcance de su boca. Su lengua jugó con mi botón rosa , que estaba tumescente.
” ¡ Qué gusto me das , pedazo de guarra!”

Me comió hasta que no pude más. Cuando acabé, llevó su rostro a la altura del mío y volvió a besarme.

” Me encanta darte placer. Eres tan hermosa, y cuando te vas , me enloquecen tus gemidos. No te he chupado las tetas. ¿ Puedo ahora?”

” Luego , ahora te voy a comer yo a vos. Estate quieta y déjate hacer. ¿ Podrás? O

¿ prefieres que te ate?”

” Átame, así seré un juguete en tus manos”

Utilicé el cinturón del albornoz. No hice un nudo muy fuerte, quería que estuviera inmovilizada pero que la atadura no la cortara la circulación de las muñecas. Hice que estirará los brazos por encima de su cabeza y la até a la cabecera de la cama.

No me entretuve en besarla , necesitaba comer sus senos esplendorosos. Enormes, erguidos, con unos pezones enhiestos. Chupé , lamí, mordí.

“Me vuelves loca….. Sigue……. No pares….Qué gusto”

La giré, pasé el dedo por el valle de sus nalgas, sus flujos lo habían empapado. Cuando tanteé sus esfínter , se contrajo como resistiendo a mi investigación. Fui rodeando el agujero usando el índice de la mano izquierda hasta que noté su relajación. Entonces lo introduje despacio.

“¿ Te la han metido por aquí?”

“Nunca. Pero haz lo que quieras”

Mi dedo entró y salió en su ano virginal.

” Otro día te haré gozar por detrás. Hoy es un aperitivo para que lo recuerdes esperando que te sodomice”

” Me gusta esa palabra, sodomizar, es como perversa. Es lindo el sentirte ahí. Pones tanto mimo”

Mi mano derecha acaricio su concha, hasta llegar al clítoris. Quería que se corriera con el dedo en su culo. Lo logré. Dio un grito. Pero yo iba a seguir.

“Ahora vuelve a ponerte boca arriba y abre las piernas.”

La lamí los pliegues de su concha y mi lengua encontró su botón excitado. Mientras la comía, metí mi índice derecho buscando el punto G. La pequeña lentejita estaba hinchada, dispuesta a la caricia. Nunca pensé que lo tuviera tan dispuesto.

Dejé de lamer y me concentré en darle placer sólo con el misterioso punto. Empezó a fluir la santa leche de la hembra. Había dejado de gemir, parecía asustada de su propia feminidad.

Cuando acabé, la solté. Se me abrazó temblando.

” No sabía que me podía correr como un hombre”

” Unas pueden , otras no, y las que pueden , a veces no pueden. Pero, tú tienes una capacidad extraordinaria”

” Ha sido maravilloso.”

Abrazadas, besándonos estuvimos un largo rato.

” Habrá que ir a buscar a los niños. ¿ Quieres ducharte?. Yo te preparo unos sandwichs”

Vestidas, sentadas , mirando al río, con los bocadillos y las cocas, me atreví a preguntar:

“¿ Cómo la tiene tu marido cuando se le pone dura? ¿ Así?, ¿ así? o ¿ así?”

” Un poco inclinada hacia arriba”

“Quiero que goces con él. Si te montas encima y te echas para atrás, casi seguro que su pija te roza donde te he acariciado. Te será más fácil llegar y además puedes llevar el ritmo”

Sábado 4 de septiembre.

Mi marido me ha abrazado, el polvo había sido de antología, habíamos hecho el amor por horas. Me daba cuenta que le adoraba, es mi hombre, mi pareja, el padre de mi hijo y de mi futura hija. Ha encendido un cigarrillo y me ha dado una calada.

” Cariño, te adoro, soy la mujer más feliz que existe en el mundo”

“Yo, también, pero me tienes preocupado. – su voz se ha puesto seria, queriendo decirme algo muy pensado-“Sabes que sólo me preocupa tu felicidad. Que he sido yo el que te mostré que no era malo estar con otra mujer, que te apoyé con Julia, que siempre he estado a tu lado. Pero creo que te has encoñado. Lo entiendo pero no es bueno. Porque Hortensia está buena como cien panes, pero no es …..”

“¿Por qué dices que me he encoñado?¿ Qué le pasa a Hortensia?”

“Lo que llevas escribiendo, en tus confesiones, es la prueba. Te han leído más de 1 millón de personas. A lo largo de una larga temporada has ido desgranando historias, unas inventadas, otras reales pero adornadas. Unas mejores , otras peores, pero has podido desarrollar algo que tenías en ti: Eres una calienta pollas literaria. Y me gusta que lo seas. Me hace gracia pensar que has calentado a mucha gente. Pero ahora esta historia no la acabas, sólo te dedicas a coger con Hortensia. Todos los días y todas las horas que podéis. Apenas escribes unas líneas. No escribes pero tampoco lees. No te digo que te zampes la trilogía de Persson, aunque antes lo hubieras hecho. Pero es que no has empezado el último Padura, que es más corto y es un autor que siempre te ha gustado. Te vuelvo a decir que Hortensia está inmensa, pero la verdad es que es muy corta. ¿ Qué te aporta?. Tú la has enseñado a disfrutar, me cuentas que ahora hasta coge bien con el gilipollas de su marido, que es tonto de baba. Y tú , aparte de coger qué sacas”

“Realizo mis fantasías de dominante con otra mujer. Es una sumisa perfecta. Y me come la concha que es un autentico vicio”

Se ha reído comprensivo: ” Son dos motivos importantes. Pero contrólate. No sé si tantos orgasmos al día pueden hacer daño a la niña”

Me he dado cuenta que tiene un punto de razón, pero no quiero renunciar a mi amante, así que le digo , poniendo en mi susurro toda la picardía que soy capaz.

“Bueno, te propongo un trato. Con ella , sólo me iré dos veces al día. A vos te haré gozar una vez, o dos, si estás muy caliente pero no te esfuerces en llevarme como hoy a la estratosfera, no hace falta que demuestres que esos un cogedor de campeonato, lo sabemos los dos. Sólo los fines de semana me puedes volver loca follándome. Me comprometo a leerme la trilogía y a volver a escribir acabando esta historia”

” Seguro que bajaré la producción pero me debo a mis lector@s. Tengo que seguir.”-he dicho muy seria, al acabar la frase me he dado cuenta que había soltado una estupidez. Pero me ha dado morbo.

” ¿ Cuántas personas crees se habrán masturbado a mi salud?”

” Pues si calculas uno de cada mil, unas mil y algo ¡ Pero qué pedazo de puta calienta pollas eres!, y encima estás encoñada.”

Me ha besado.

Originally posted 2013-11-09 16:45:28.