Chicas de talla grande desnudas

Chicas de talla grande desnudas y censuradas

30 segundos. Blanco y negro. Chicas de talla grande posando en lencería o conjunto deportivo mientras ríen. Una madre mirando a su bebé y dándole el pecho. Eso es lo único que se ve en el último anuncio de la firma de lencería Lane Bryant. Nada más. Ni desnudos integrales, ni los censurados pechos femeninos ni nada que, a priori, parezca reprochable.

¿Qué dirían de ver a Ashely de semejante guisa?

Ashley green nude Enormous_Tits

Sin embargo, los dos principales canales de televisión norteamericanos, NBC y ABC, han decidido que sus espectadores no deberían ver estas cuidadas y estéticas imágenes de cuerpos femeninos. Según recoge la web TMZ, la conocida modelo de tallas grandes Ashley Graham y sus compañeras no se colarán en los hogares americanos porque ninguno de los dos canales considera adecuada su emisión. ¿Qué es lo que les incomoda? ¿Qué han visto de imprudente en un grupo de mujeres mostrando su cuerpo de forma natural? ¿Qué diferencia este anuncio de otros tantos spots de chicas en bikini o lencería que bombardean la televisión con un contenido bastante más sexual que estas imágenes?

¿Quieres leer un relato de tetonas? ¿De una buena tetona que saber follar bien?

Los asistentes a aquel curso la bautizamos como La Tetona,
era una muchachita gorda, redonda por todos lados. Y pese a que su gordura le ahuyentaba cualquier aspirante a novio, ese enorme par de chichotas hizo que yo  me fijara en ella. Rebeca por su parte andaba en busca de novio y solita se fue acercando a mi, nos hicimos amigos y un buen día se me ocurrió invitarla al cine. Por supuesto que en cuando empezó la película empezamos a caldear, mi lengua traviesa pronto logró que ella abriera la boquita para darnos ricos y apasionados besitos. Mi objetivo eran sus grandes melones y ahí fue a parar una de mis manos, pero Rebe al sentir mi mano apretando una de sus grandes glándulas mamarias al momento quitó mi mano diciendo “no, no me toques ahí”, la dejé en paz unos minutos pero seguimos en pleno faje durante el cual intenté meterle mano a sus grandiosas ubres, pero no, ella protestando “ay, no seas tentón”.

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