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Angelina Jolie hot. Follando con Angelina Jolie

Me encontraba de viaje en Los Ángeles, conociendo la meca del
cine y disfrutando con el paisaje. En las pocas semanas que estuve allí, recorrí
el Hollywood Boulevard, el Walk of Fame(el kilométrico “Paseo de la Fama” de las
estrellas), el Kodak Theatre(donde han celebrado los Oscars más de una vez) y
mucho más. Me lo estaba pasando en grande. De primero, lo que más me sorprendió
es que los famosos hacen vida normal, no como en España, mi país, donde se les
acosa hasta cuando tosen. Si bien al principio me sorprendía de que en la planta
baja del hotel casi siempre había una estrella del cine con una entrevista, con
el tiempo se me hizo de lo más normal, o al menos, eso creía.

A pocos días de terminar mis vacaciones, regresé de un buen
paseo por la ciudad cuando, al entrar en el hotel, quedé petrificado: Angelina
Jolie estaba haciendo una entrevista para una revista, según pude entender, por
su nueva película, aunque no me quedé con el título. Con esos labios XXL y esos
rasgos felinos, Angelina ya me había cautivado hacía tiempo, pero verla en
persona fue fantástico. Ella ni se fijó, por supuesto, así que seguí de largo
para entrar en el ascensor y subir a mi piso. Centrado como estaba en mis
pensamientos ni me di cuenta de que una mano impidió cerrar la puerta del
ascensor y una persona entró conmigo. Cuando me giré para ver quien era(la
natural curiosidad), sí que quedé helado: era la propia Angelina.

-¡¡¡Guau-exclamé sin poder evitarlo-!!.

Ella se giró para mirarme, con gesto interrogante.
Evidentemente estaba a la expectativa de ver que decía yo e intenté, lo que
pude, contestar.

-Yo…esto…joder…¿cómo se decía?…ah sí…Angelina…I’m a great
fan of you…I loving…no…I love you films…you is…¡¡mierda!!…you are a great
actress…

Me estaba hacienda un lío monumental. El nerviosismo que
tenía era muy grande y ni siquiera podía pensar con claridad. Ella arqueó una
ceja y me miró divertida, cruzándose de brazos.

-I’m sorry…I’m excited…Bufff…¿cómo le digo que estoy
nervioso?.

-¿Por qué no pruebas en español?.

Abrí los ojos como nunca. La voz que oí fue la de ella, quien
se rió como una loca, llevándose una mano a la boca intentado disimular sus
grandes carcajadas.

-Lo siento-me dijo-…es que estabas tan gracioso…

-No he sido muy brillante, ¿verdad-pregunté rascándome la
nuca-?.

-No, no mucho, pero sí gracioso. Bueno, ¿tocas o qué?.

-¿El qué?.

-El botón para subir.

Se me había olvidado hasta eso. Ella iba al octavo piso, y yo
al décimo. Me estaba riendo de mí mismo por aquel ridículo cuando, de repente,
el ascensor se paró entre los pisos 4º y 5 º, y todo comenzó a temblar muy
fuerte. Me quedé allí, muerto de miedo, ante aquel terremoto, y ella no quedó
indiferente. Por instinto nos abrazamos el uno al otro, arrinconados en una
esquina. Cuando todo cesó, probé varias veces a pulsar el botón, pero el
terremoto dejó encallado el ascensor y no había manera de moverlo. Los dos
habíamos quedado encerrados dentro.

-¿Qué se hace cuando ocurre un terremoto-pregunté-?.

-¿No lo sabes-me preguntó extrañada-?.

-No. Donde yo vivo apenas hay terremotos. En todos años que
llevo donde vivo solo hubo uno, y fue de 2.1 ó algo parecido, en la escala
Ritcher.

-Pues normalmente, después de un terremoto, avisan a los
equipos de emergencia, comprueban los inmuebles y edificios y procuran comprobar
que los ascensores están vacíos de gente. No creo que tarden mucho en venir por
nosotros.

-Uuuuuuuffff-suspiré de alivio-. Menos mal…

-¿Tienes miedo?.

-Claro que lo tengo. Yo no estoy hecho a terremotos. Además,
se supone que estoy aquí por vacaciones, no para morirme de miedo.

-Vale. Si te parece bien charlemos un poco para matar el
tiempo, ¿qué haces aquí?.

Poco a poco fui contándole mis motivos para hacer tan largo
viaje y lo bien que lo pasaba. Le conté que lo mejor era ver los nombres del
Paseo de la Fama y recorrer esas calles larguísimas, que parecen no tener fin. Y
también que de vez en cuando me tropezaba con la filmación de una película en
plena calle y me quedaba como espectador. Angelina notó que era un cinéfilo de
pies a cabeza y me escuchó con mucha atención. Ella también me contó algunas
cosas suyas, aunque otras ya las sabía por la prensa. Al mirar mi reloj, noté
que ya estábamos allí una hora, y ni oíamos voces al otro lado preguntando si
había alguien ni escuchaba ruido de que vinieran a sacarnos de allí. Comencé a
inquietarme y pulsé varias veces el botón de emergencia, pero no sabía si
funcionaba. Lo que sí sabía era que, pese a culminar un sueño al estar con ella,
no aguantaba estar allí atascado.

-¿De verdad eres un gran fan mío?.

-¿Perdón-pregunté totalmente ensimismado-?.

-Lo que dijiste antes. ¿De verdad eres un fan mío?.

-Eres una de mis actrices favoritas, y mi lista es muy
selecta-dije orgulloso-.

-¿Ah sí?, ¿y quien más hay en esa lista-preguntó jocosa-?.

-Pues….Jennifer Connelly…Jodie Foster…Diane Lane…Drew
Barrymore…

-¿Drew Barrymore-preguntó asombrada-?.

-Sí, me gusta mucho como actúa. ¿Ocurre algo?.

-No no…cada uno tiene sus gustos…en fin…Drew
Barrymore-murmuró en voz baja, sin acabarse de creerlo-…¿Y cual es la película
que más te gustó de mí?.

-Pueessss….bufff….deja que piense…creo que “Playing By
Heart”, ó si no, pues “Gia”, que fue un trabajo muy bueno…¡ah sí!, y también
“Pushing Tin”…

-Vaya, ya veo que has visto mis películas.

-…Y por supuesto “Lara Croft: Tomb Raider”, las dos. Actúas
muy bien.

Esbozó una amplia sonrisa de orgullo. Se notaba que le
gustaba sentirse halagada, como cualquier otro actor. Mirando su ropa(unos
apretados jeans y una camisa blanca abrochada a medias) no pude evitar
recorrerla con los ojos y fantasear con ella, pero me quité esas ideas y al
notar que estaba un poco duro me senté a su lado disimular. De nuevo ella me
miró arqueando una ceja con mirada divertida.

-Vaya vaya…veo que mi forma de actuar no es lo único que te
gusta…

A pesar de estar sentado en el suelo se notó un poco mi
erección. Me lamenté de haber sido descubierto. Me sentí igual que cuando me
pillaban robando caramelos en los kioscos cuando era niño.

-Lo siento…es que…siendo sincero, tienes un cuerpo de
infarto…estás buenísima…

-¿Y que se supone?, ¿qué vamos a hacerlo aquí y ahora?.

-Pues….la verdad…no-respondí, con total indeferencia-…

-¿No-preguntó, sorprendida-?, ¿y por qué no?.

-Vamos, está claro…tú eres una estrella…y yo un tío de la
calle…tú eres como las demás…te vas con otros actores ó con músicos o algo
parecido…las actrices no se fijan en tíos de la calle…

-Perdona que te diga-me espetó herida en su amor propio-…yo
no nací siendo famosa. Es cierto que soy hija de actor sí, pero mi fama me la
gané. Empecé siendo una “tía de la calle”, como tú dices, y luego me hice famosa
¿vale?.

-Sí, perdón. Lo que quería decir era que…

-No hace falta. Quedó muy claro que eres de los que creen que
los actores vivimos en otro mundo.

-Sí, a veces sí.

-Pues cambia eso porqué estás muy equivocado.

-Quizá, pero no cambia el hecho de que tú solo te irías con
actotes ó músicos, gente famosa como tú. Ni por asomo te fijarías en un tío como
yo.

-¿Eso crees-me desafió-?.

-Sí, lo creo.

-A ti te hace falta una buena lección. Muy bien, niño, vamos
a ver si puedes conmigo-dijo, poniéndose al otro lado del ascensor-.

-¿Contigo?.

-Sí, conmigo. Los dos solos, en un ascensor, sin
salida…venga…ven por mí…nadie se enterará…y podrás presumir de haberte follado a
Angelina Jolie…ven si tienes pelotas…venga…

-¿Lo dices en serio-pregunté dudando-?.

-Y tan en serio. ¿No estás excitado?. Pues venga, ven a
follarme si te atreves.

En ese momento fui yo quien se sintió herido en mi amor
propio. Desde luego no iba dejar que ella me pusiera a prueba, ni ella ni nadie,
de modo que acepté su desafío. Me fui hasta ella y le agarré fuerte del culo
mientras la besaba. Que labios, dios mío, que labios. No hay palabras. No me
extraña que obsesionen tanto a los hombres. Como besaba, y como manejaba la
lengua. Aquellos vaqueros ajustados le marcaban bien el culo como un guante y lo
estaba disfrutando. La sostenía en el aire y hacía que ella cruzara las piernas
alrededor mío mientras la sobaba tanto como podía. Nuestras bocas parecían
centrifugadoras de tanto que nos movíamos, mientras nos dábamos unos besos de
tornillo que casi nos dejaban sin aliento. Su boca sabía deliciosa, jugosa, y
muy húmeda. Sus labios se unían a los míos, literalmente se fundían. Al dejar de
besarla metí mi cabeza entre sus pechos y apreté fuerte. Deseaba ver en primer
plano sus famosas y enormes tetas. Subí mis manos para acariciarlas, y me
maravillé al ver que casi no podía abarcarlas con una mano. Sensacional. Con mis
dedos sobre su ropa busqué ávido sus pezones y al encontrarlos jugué un rato con
ellos, notando como Angelina comenzaba a gemir y cerraba los ojos para dejarse
llevar. De inmediato me apartó y se quitó la camisa y una camiseta corta de
tirantes. No llevaba sujetador. Casi me desmayé cuando por fin vi esas joyas,
firmes y grandes, que me miraban directamente. Me lancé a comerle las tetas como
un desesperado. Metía lengua por todas partes y probaba el sabor de aquellos
pezones que tanto excitaban a medio mundo. Sentí un enorme arrebato de orgullo
ante aquel panorama: yo, un perfecto don nadie, un tío normal y corriente,
estaba comiéndole las tetas a una de las actrices más famosas y deseadas del
mundo, y menudo manjar. Bajé una mano por su vientre y desabrochando sus
vaqueros, le metí mano. La muy guarra ya estaba muy mojada. Aquello renovó mis
fuerzas y continué mamando con delicadeza y mimo, hasta que ella me paró
súbitamente, lanzándome contra la pared.

-¿¿Qué estás haciendo-preguntó, enfadada-??. Para hacer el
amor me busco un marido…no necesito alguien como tú…¿queda claro?…

-¿¿¡¡Con que esas tenemos eh!!??, pues ya verás lo que te doy
a dar hija de perra…

Volví a por ella y todas las delicadezas se fueron al diablo.
La comía las tetas con rápidez y glotonería, la acariciaba por todas partes y de
vez en cuando le apretaba esas nalgas tan firmes y aquellas tetas. Si quería
echar un polvo, pues eso tendría.

-Mmmmmmmm….así, asíiiiiiiiiiii…venga…damé
más…insúltame…vuelve a insultarme…dime guarradas…

-¿¿Con qué te gusta que te insulten eh??.

-Me excita…me pone muy mojada-dijo mientras la hurgaba entre
pierna-…aaaaaaaaaahhh aaaaaahh aaaaahh…sí, asíiiiiiiiii…tócame, tócame el coño…

-Ya verás, ¡¡golfa!!, ¡¡guarra!!….¿¿harás lo que yo diga de
acuerdo??…

-Sí…lo que tú quieras…haré todo lo que quieras…

-¡Así me gusta zorrita!…zorra, que eres zorra…ahora vas a
mamarme la verga y quiero que la mames toda, ¿entendido?…y si no te daré unos
buenos azotes en ese rico culo que tienes…

Se arrodilló delante de mí, me bajó los pantalones y comenzó
a sobarme la verga y a mamármela tal y como le ordenaba. Nunca hubiera imaginado
que Angelina, con lo aguerrida que sale en sus películas, fuera toda una sumisa
en la vida real, una sumisa encantada con un macho que la sometiera para hacer
con ella cuanto deseaba. Yo me encontraba en el cielo. ¡Menuda felación me
estaba dando!, ¡¡joder con la famosa actriz, menuda chupapollas estaba hecha!!.
Con esa boquita y aquellos labios, daba unas mamadas de impresión, capaces de
dejarme sin aliento. Parecía que iba a quitarme la vida en cada larga chupada
que me daba. Su lengua se enroscaba entorno a mi amoratado miembro y lo
saboreaba como una loca. Ocasionalmente tocaba el glande con la lengua y eso me
provocaba roncos gemidos y espasmos varios. Rechinaba entre dientes de puro
goce. ¡¡Ya podían todas chuparla tan bien como ella!!.

-Ooooooohhhhh oooooooohhh ooooooooohhh…así, chupa chupa…no
pares hija de perra…que cerda eres…mírate, pareces una puta barata…una
fulana…vamos chupa más fuerte…….ooooooooooohhhhh OOOOOHHHHH OOOOOOOOOOHH
OOOOOOOOOOHHHHHHH….ESO ES, SÍIIIIIIIIII…OOOOOHHHH OOOOOOOOHHH…

La cogí del pelo y la hice mamar más fuerte. Estaba
alucinando. Nunca me había gustado el rollo ese de dominador y sumiso, y parecía
todo un experto sometiéndola a ella. Con su mano se aferraba a mi tranca y chupó
y chupó todo lo que quiso hasta que la hice detenerse, la hice levantarse y
cogiéndola de los hombros la empujé contra la pared, fui hasta ella bajando con
fuerza sus pantalones, lo que la hizo gemir de placer, me agaché y comencé a
comerle el coño.

-Aaaaaahh aaaaaaaaaah aaaaaaaaahh aaaaaaaahhh
aaaaaaaaaaaaaahh aaaaaaaaaaahhh…tú sí que sabes comer un coño…oh dios mío…¡¡OH
DIOS MÍO!!…QUE COMIDA…AAAAAHH AAAAAAAHH AAAAAAHH…

-Menudo coño tienes aquí-dije irónico-…voy a gozar
comiéndomelo todo…

Tal y como hacía antes, no se lo estaba haciendo con
delicadeza si no con fuerza, sin importarme que ella gozase. Se lo comía a lo
bestia, como siempre había querido hacerle a una mujer. Menudos chorros emanaban
de ella, parecía un río en plena inundación. Le salían como si fuesen a explotar
y yo me los bebía a toda prisa, me los engullía ansioso de ellos. Con mis dedos
acariciaba su endurecido clítoris y totalmente frenético lo agitaba, escuchando
como Angelina gemía y viendo su cuerpo retorcerse y agitarse en todas
direcciones. Sus piernas temblaban. Eso me indicó que estaba a punto, y
rápidamente me incorporé, la sostuve por las piernas y la penetré hasta el
fondo. La cogí por sorpresa por lo rápido de mi acción.

-Aaaaaaaahhhhhhhhh-gimió-…aaaahh uuuuummmmm…

-Te voy a follar viva-dije entre dientes como enfurecido-…te
la pienso meter por todos los agujeros de tu cuerpo pedazo de puta…

Originally posted 2013-11-04 17:57:23.